
Siento tu falta
aunque no te hayas ido,
miro tras mis espaldas
y no te tengo conmigo.
Ya no se que pensar primo...
fuiste mi hermano, mi mejor amigo
y hoy más que nunca
te necesito al lado mío.
Tus abrazos tus mimos,
tu momentáneo rol de padrino,
siempre me diste tu abrigo,
me enseñaste como seguir el camino.
Esas charlas sin fin, de niños,
por las noches un gran delirio,
suaves, tiernas, con cariño,
otras tensas con martirios.
Tu amor, tu bondad yo admiro
nunca malo, ni mesquino,
sufriste por un mal tiro,
que mal decidió el destino.
Eduardo Patitucci
No hay comentarios:
Publicar un comentario